Hay ciertas cosas que te hacen abrir los ojos. Momentos difíciles en los que lamentablemente te topas con realidades no deseadas, no queridas, no buscadas.
Con miedo de ser parte de esta sociedad, nuestra sociedad, en la que hoy por hoy el concepto de valor esta difuminandose, esfumandose, como una silueta de humo de un cigarrillo que se está consumiendo.
Descubriendo que tenemos ciertos aspectos que nos identifica con lo que formamos parte, con nuestro entorno. Nunca nos preguntamos porque en ciertos momentos somos rebeldes, no aceptamos que otra persona nos ponga límites, lloramos, pataleamos, y para qué? ese tiempo perdido (jamás recuperado) no lo utilizamos para poder estar bien con el otro, conocer, aprender del amor fraterno...de eso que ya se perdió.
La respuesta está en que estamos tan acostumbrados y manipulados a estar preocupados por ciertas cosas, que dejamos de lado esto.
¿Por qué actuamos de la forma en que actuamos? Ni si quiera, paramos, y nos detenemos a pensar, en forma generalizada, por qué el cambio es tan acelerado. Vivimos en nuestra burbuja, en un taper que solo tiene un poco de oxígeno contaminado, y así vamos, con la mirada latente en la meta, en lo que solo queremos, necesitamos, lo demás lo ignoramos, a los demás ignoramos. Focalizados en nosotros, y en nuestro mínimo entorno, intentando cumplir proyectos, sueños individualmente. El poder llegar a...
Poseemos esa capacidad de crear una estructura cultural, separada y distinguible, en la que los valores normativos, ya no son los de antes, ese antes que se refiere a las fotografía en blanco y negro, a las tres generaciones antepasadas de nosotros.
Competimos y luchamos por los objetivos universalmente inculcados. ¿Está mal? Nuestra estructura cultural define, regula y controla los modos aceptables de perseguir esas metas.
Casualidad, es que de estos problemas no se hable. ¿Dónde comienza todo? ¿y en dónde va a terminar?..o mejor dicho..cómo va a empeorar! Nos encontramos en una plena transformación, de la cual estamos tan emergidos que ni podemos notarlo.
Tensiones, angustias, dolores, caprichos, errores, pocos aciertos, nos encontramos en una guerra de todos contra todos, intentando obtener un fruto de un solo árbol..¿Egoistas?¿Egocentricos?..Salvese quien pueda!..que asco.
Lo más triste viene después, o lo que pocas personas van a considerar triste, otro tanto seguirá como si nada importase, pero no por ser ignorantes, sino por la sencilla razón de que fueron formados así, como el teléfono descompuesto: se dice exactamente la frase, despues se modifica una palabra, después dos, cambia el sujeto, la acción..y finalmente nada era como antes.
Todo tiempo pasado fue mejor y peor..hoy, ahora, creando recuerdos futuros, de algo de lo que no va a ser tan sencillo salir.
El mundo de hoy se basa en una rueda donde entran los que pueden, y quedan los más hábiles para llegar a su objetivo (usando artimañas como el egoismo, el engaño, la hipocresía, etc). Los demás son marginados y allí comienza el principio del fin. Resulta que la mayoría de las cosas son una gran mentira (la ignorancia es la fuerza), y que la gran mayoría de la gente (por no decir, por no querer decir todos) se encuentra absorta en aquella rueda moderna (la libertad es la esclavitud) y asi sigue, muy buena reflexión amiga, muy buena.
ResponderEliminar